Un buen ceviche o unos camarones al ajillo empiezan con una compra bien cuidada. Para conservar la calidad de los mariscos y reducir desperdicios, la clave es mantener el frío, manipularlos con higiene y organizar su almacenamiento.
Del mercado al refrigerador
Compra pescados y mariscos refrigerados o sobre hielo, y transpórtalos en una hielera. Al llegar, refrigéralos inmediatamente a 4 °C o menos. Si no los utilizarás dentro de los dos días siguientes, congélalos en porciones protegidas y etiquetadas, siguiendo las indicaciones del producto. Estas pautas coinciden con las recomendaciones de la FDA.
Guarda camarones, filetes y mariscos desconchados en recipientes limpios que eviten goteos, separados de alimentos listos para comer. Los moluscos vivos requieren condiciones particulares: solicita instrucciones al proveedor y evita encerrarlos herméticamente.
Descongela y prepara con cuidado
Planifica la descongelación dentro del refrigerador, nunca sobre la mesa. Sigue las instrucciones del envase, especialmente si el producto viene al vacío. Lava manos, utensilios y superficies después de manipular mariscos crudos.
Cuando prepares sopas, arroces o guisos, distribuye las sobras en recipientes poco profundos y refrigera oportunamente; no esperes horas hasta que se enfríen completamente.
Organiza también los acompañamientos
Una cocina ordenada protege toda la preparación:
- Carnes y pollo: refrigera o congela según cuándo los usarás. Utiliza recipientes cerrados que contengan los jugos y sepáralos de alimentos listos para consumir.
- Frutas y verduras: refrigera lechugas y fresas; los bananos pueden madurar a temperatura ambiente. Evita humedad excesiva y refrigera los productos cortados.
- Quesos y embutidos: protégelos del aire, la humedad excesiva y la contaminación con envolturas adecuadas, refrigeración y utensilios limpios. Respeta las indicaciones del fabricante.
- Alimentos secos: conserva arroz, granos, cereales y especias en recipientes cerrados, en lugares frescos y secos.
Empaca y planifica
Reducir el contacto con el aire ayuda a preservar ciertas características de algunos alimentos. El empaque al vacío es una alternativa práctica para hogares, restaurantes y negocios, pero no sustituye la refrigeración, congelación ni las buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos.
Planifica tus compras, etiqueta con la fecha de almacenamiento y aplica “primero en entrar, primero en salir”. Conoce las soluciones de Prometheus para almacenamiento y empaque al vacío.
